Por qué Federer no gana a Nadal en Roland Garros

Alejandro Delmás
15/06/2019

"Federer tiene mejor derecha y mejor revés que tú. Del saque, ni hablamos, porque tú casi ni sabes sacar. Mira, golpea la bola todo lo que fuerte que puedas, pero intenta que caiga siempre dentro de las líneas y, sobre todo, tírale muchas bolas altas al revés". Hace como tres semanas, en Benidorm y en una de sus charlas ('speechs') promocionales, de motivación -bastante bien pagadas-, Toni Nadal Homar resumía de este sencillo modo las instrucciones que le había dado a su sobrino y expupilo tenístico, Rafael Nadal Parera, el 28-3-2004, en el Masters 1000 de Miami y en los momentos antes del primer duelo histórico entre Rafael Nadal y Roger Federer: este último sigue siendo, de momento, el tenista de todos los tiempos con más títulos en torneos de Grand Slam: 20, aunque, después de este reciente Roland Garros, sólo dos grandes conquistas por delante de las 18 de Rafa Nadal.

Aquel partido de dieciseisavos del Masters 1000 de Miami/2004, en la pista dura de Crandon Park-Key Biscayne concluyó con rotundo triunfo del chico que 'casi ni sabía sacar' (Rafa Nadal andaba a unos meses de cumplir 18 años), con cifras como un contunte 6-3, 6-3 en sets, sin una sola bola de 'break' en favor de Federer (0/0 por 3/7 en favor de Nadal)... y con 81% de puntos ganados por Nadal con su primer servicio: 39/48, cifra bastante superior al 61% con 'primeros' (34/56) de un Federer que entonces barría de tal modo en el circuito... que en ese 2004 ganó tres torneos de Grand Slam, todos, excepto el que, gracias a esa insolencia bronceada que ya le saludaba en Crandon Park, iba a ser la némesis en la ilustre carrera de Roger: los Internacionales de Francia en París, Roland Garros.

Han pasado más de 15 años desde aquella noche de marzo de 2004, en Key Biscayne. Las brumosas imágenes que quedan de aquella noche espesa y tropical nos muestran a un Roger Federer sorprendido, como aturdido por la asombrosa movilidad de aquella pesadilla que se le aparecía por primera vez, enviándole... un bombardeo de bolas altas y pesadas -lo que Tío Toni aconsejó- sobre la trinchera del delicado, fino, liviano revés de Roger: que el tiro pesado de Rafa Nadal, cargado de 'topspin' en revoluciones liftadas... acaba reduciendo a escombros. 

En esos quince años, Nadal ha batido a Federer en 24 de los 39 partidos que han jugado: y eso, anotando que Federer se había impuesto en los cinco últimos, entre 2015 y 17, antes de esta reciente semifinal de Roland Garros 2019: estos cinco triunfos de Federer, que acortaron distancias en el 'cara a cara' se produjeron todos... sobre pistas duras: Basilea, Melbourne (final del Australian Open 2017), Indian Wells, Miami y Shanghai.

Esa racha de cinco victorias de Federer se encadenó gracias a una serie de ajustes en el tenis de Roger, patroneados por el técnico y extenista croata Ivan Ljubicic, que buscaban el ataque directo sobre la casamata bunquerizada de Nadal desde los primeros y segundos golpes de cada punto, ya fuesen saque o resto. Digamos que no cabía otra manera de diseñar el asalto de Roger a Rafa. Para ello, Federer necesitaba una precisión casi sobrehumana en ese servicio que él maneja como casi nadie en la historia del tenis. Además, y al resto, Federer atacaba el poco masivo servicio de Nadal desde la entrada en pista del tiro de saque, sin dar respiro y con golpes 'blitz' directos -de derecha y revés- a botepronto, arriesgados y anticipados...  para impedir a Rafa tomar mando o dictar juego al revés de Federer y con acometividad machacante desde la línea de fondo. De este modo, la iniciativa y el 'diktat' siempre permanecían en manos de Roger Federer. Pero esto es lo que ha pasado... en pistas duras.

Desde el primer juego del quinto set de la final del Australian Open 2017 hasta el segundo juego de la semifinal de Roland Garros 2019... Federer no cedía el saque, no perdía servicio ante un Nadal que cerró -derrotado- aquella histórica final australiana, con 4/17 en puntos de 'break' convertidos por Rafa. Desde aquel ‘break’ inicial del quinto set de la final 2017 de Melbourne, Federer había dominado una serie de 31 juegos al saque ante Nadal: quien, desde ahí, sólo había disfrutado de cuatro puntos de 'break' a favor sobre el servicio de Roger: todos, en la final de Miami 2017. Rafa perdió los cuatro (0/4). En los duelos de Indian Wells y Shanghai, en 2017, Nadal tuvo... cero puntos de ‘break’ a favor. En la travesía de este 5-0, Federer rebasó el 80% de puntos ganados a Nadal con primeros saques... en Miami (87%) y Shanghai: 83%.

ROLAND GARROS-2019.- Toda esta brillantez del genio Federer se deshizo o derritió como una acuarela de Matisse entre la lluvia y el viento del parisino Bosque de Bolonia... con sólo plantarnos en el segundo juego de la semifinal Nadal-Federer de 2019 en Roland Garros: el viernes 7 de junio, en la Pista Philippe Chatrier. Ahí, Nadal rompió el servicio de Roger por primera vez desde enero de 2017, en el Rod Laver Arena de Melbourne. Todo pasaba a los 15 años (¡¡quince!!) de aquella jornada iniciática de Miami 2004, y a los 14 (¡¡catorce!!) del primer 'cara a cara' Nadal-Federer en Roland Garros, París: la semifinal de 2005 que Nadal controló en cuatro sets (6-3, 4-6, 6-4, 6-3), muy poco después de que Federer se hubiera impuesto, entre polémica, sufrimiento y a través de cinco tensas mangas, en la final del Masters 1000 de Miami, siempre en ese mismo 2005.

Al concluir la semifinal del viernes 7 de junio de 2019 en París, con 6-3, 6-4 y 6-2 para Rafa Nadal, tras 2h25 minutos de acción (y seis roturas de servicio a favor de Rafa, 6/16 en puntos de 'break'...), el de Manacor, el sobrino de 'Tío Toni' -y del exfutbolista Miguel Ángel Nadal- pasa a firmar un demoledor 6-0 sobre Federer en los Internacionales de Francia: siempre en la Philippe Chatrier, el torneo y la pista donde, desde el estreno de Rafa, en 2005, sólo dos tenistas han sido capaces de vencer a Nadal: Robin Söderling (2009) y, el único en activo, Novak Djokovic (2015). 

Por su parte, Federer no se impone a Nadal sobre tierra batida desde la final del Madrid Open en 2009: y a esa victoria en el año inaugural de la Caja Mágica, Federer sólo puede agregar otra más frente a Nadal en pistas de arcilla: la final de 2007 en Hamburgo, ante un Nadal que llegaba reventado tras completar la plusmarca de 81 victorias en serie sobre superficie 'terrícola'. En canchas de tierra batida, Nadal y Federer se han medido 16 veces; y, de esos 16 enfrentamientos, Federer, teórico mejor tenista de todos los tiempos -al menos, por número de eventos ganados en Grand Slam-, ha ganado... dos: 2-14 para Nadal, 15-24 en total. Todo, como bastante ridículo para el armónico Federer, ¿no? ¿Qué pasa en los Nadal-Federer, específicamente sobre tierra batida, y qué sucede en Roland Garros, con ese 6-0 para Nadal? Pues...

1) En general -y excepto en esa reciente racha de cinco éxitos ante Rafa desde 2017-, Federer ha carecido de estrategias ensayadas ante Nadal para romper el sencillo sistema de 'bolas altas al revés' que a Toni Nadal le fluyó sin el menor problema desde aquel marzo de 2004 en Miami. No se lo han podido arreglar a Federer unos entrenadores, 'gurús' o técnicos del calibre de Peter Lundgren, Tony Roche, Severin Luthi, José Higueras, Paul Annacone, Stefan Edberg... o el propio Ljubicic. En el 95% de sus partidos y grandes compromisos, Roger Federer se fía exclusivamente de su talento, como si fuera Mozart o o Ludwig Van Beethoven. Y, para vencer en Roland Garros a Nadal, indiscutible mejor jugador de todos los tiempos sobre tierra batida... se diría que hace falta algo más. Cabría sugerir: cambio de ritmos, cambio de alturas, tiros cortados... novedades, sorpresas. Y huir de intercambios con el violín del revés sobre la ametralladora pesada del 'drive' de nadal. En la suprema amplitud del páramo ventoso de la Chatrier, Nadal galopa a placer, sin freno, y sus 'drives' cruzados rasgan el revés de Federer casi como el cuerno de un toro rasga la franela del capote del torero... o las lentejuelas del traje de luces. Encima, el saque y el resto atacante de Federer, que le transportaron -siempre sobre pistas duras- a través de la buena racha de 2015-17... se esponjan decisivamente entre la tierra del Bosque de Bolonia y el liftado de Nadal. Pierden contundencia. 'Flotan': y en el Planeta Tierra no salvan al divino Federer.

2) Robin Söderling y Novak Djokovic, los únicos tenistas que han vencido a Nadal en Roland Garros, manejan coincidencias clave: se trata de dos tallos en torno a 1,90 de altura (1,93 para el sueco; 1,88/89 para el serbio)... que pueden atacar la bola alta y pesada de Nadal a la altura de la cadera -ambos dos-... y con un excelente revés a dos manos, que también manejan ambos dos. De ese modo, y en un buen día de ritmo de revés, los dos están (o estuvieron) capacitados para desarticular en su nacimiento el método de juego de Nadal: el 'drive' cruzado que el de Manacor tira desde su izquierda como una pedrada, la llamada 'bola con uñas', que se alza y araña, siempre en busca de desequilibrar el revés del diestro: todos los jugadores con revés a una mano, aunque sea tan bueno como es el de Federer, acaban sufriendo lo indecible bajo la metralla cruzada del 'drive' de Nadal. Dominic Thiem (4-9 ante Nadal) resiste de vez en cuando a Rafa con su revés a una mano, por el poderío, juventud y fuerza física del austríaco: pero ya sabemos lo que pasa cuando Nadal y Thiem chocan donde realmente importa, en Roland Garros: ahí es 4-0 para Nadal, incluidas dos finales y una semifinal... con sólo un set perdido por Rafa. 

Por cierto: Söderling y Djokovic -probablemente, el mejor restador de siempre, junto a Jimmy Connors- han sabido leer y restar sin el menor problema el servicio de Nadal cada vez que le han ganado, algo donde claramente falla Federer: al menos, en París. 'Cara a cara', Djokovic sí domina a Nadal por 28-26... aunque en tierra batida sólo le ganado siete veces (7-15), con 1-5 a favor de Nadal en Roland Garros.

y 3) Resulta imposible despreciar lo que es el 'intangible' de la competitividad. Manifiestamente, Federer salió ante Nadal bastante entregado -como azotado o azorado ya desde el mismo vestuario- en esta semifinal 2019 de Roland Garros. Es como si Roger se 'liara' y desesperara mentalmente ante el arsenal infinito que Nadal maneja para 'ensuciar', paralizar y, al fin, destruir el bello, sinfónico tenis de Federer. En los momentos clave, y esencialmente en el set final, Roger no compitió como cabía esperar de un jugador de su historial y recursos. Y no parece tratarse de los 38 años que ya le caen a Federer en menos de dos meses: este de 2019 ni siquiera ha sido el peor fiasco de Federer ante Nadal en Roland Garros. En la final de 2008, Rafa propinó aquí mismo a Roger una humillación memorable: 6-1, 6-3, 6-0.

Este y así es el relato de quince años de padecimientos de Roger Federer ante Rafa Nadal a través de las pistas de tierra batida de París, Montecarlo, Roma, Madrid, Hamburgo... un relato que aún no ha concluido. El margen de títulos en Grand Slam, lo que define el liderazgo supremo en el tenis mundial de todos los tiempos, es ahora tan estrecho como un 20-18 para Federer ante Nadal... con Novak Djokovic en 15. Y Wimbledon ya está aquí, a la vuelta de quince días en el All England Club, SW-19, Londres. Ahí, sobre la pradera londinense de hierba más cercana al Metro ('tube') de Southfields... ahí sí mandan mucho el saque y el resto de Federer, ocho veces campeón en Wimbledon: donde, por cierto, Roger no se mide con Rafa desde la extraordinaria y célebre final de 2008. Pese a aquel éxito histórico de Nadal, Federer manda por 2-1 en los duelos directos entre ambos en el All England: tres finales, 2006, 07 y 08. Después de Wimbledon, alguna cosa habrá cambiado en el marcador de títulos de Grand Slam. Y lo vamos a ver rápido, casi tan rápido... como vuela la bola sobre la hierba del All England.

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